El viernes de furia que vive Santiago este 18 de octubre, y que tiene como su punto de partida el alza en los precios de los pasajes de la locomoción, quedará inscrito en la historia y recuerda lo sucedido con la denominada “revolución de la chaucha”, una rebelión popular desatada entre el 16 y 17 de agosto de 1949 que también tuvo su origen en el aumento de las tarifas del transporte público.

Pero a diferencia de lo sucedido hace 70 años, donde finalmente se enfrentó el fondo del conflicto y se concretó la rebaja del pasaje y un boleto reducido para los estudiantes, el actual Gobierno en funciones está decidido a seguir con su libreto, pese a los llamados –incluso desde sus propias filas- a abordar el fondo del malestar social.

Así quedó claro tras la reunión de emergencia de casi tres horas en La Moneda encabezada por el Presidente Sebastián Piñera en una jornada marcada por declaraciones de autoridades -partiendo por el mandatario- que solo hicieron encender los ánimos, el recrudecimiento de los episodios de evasiones masivas, la violencia de Carabineros, la suspensión total de todo el servicio de la red de Metro y un caos en el retorno de capitalinos a sus hogares.

Al finalizar la reunión de emergencia en Palacio, se esperaban anuncios, pero finalmente el Presidente Piñera no hizo ninguna declaración y el punto de prensa estuvo encabezado por el ministro del Interior Andrés Chadwick.

El responsable de la seguridad pública, eludiendo en todo momento el fondo del problema –vale decir el alza de los pasajes- se concentró en oficializar que el Gobierno aplicará la Ley de Seguridad del Estado.

“Queremos condenar los hechos de vandalismo organizados y ejecutados por grupos organizados que han causado un daño enorme y gravísimo al Metro de Santiago”, dijo el jefe gabinete, acompañado de la ministra de Transportes Gloria Hutt y el presidente del Metro, Louis de Grange.

En este contexto, oficializó que “hemos invocado la Ley de Seguridad del Estado para todos aquellos responsables” y dio todo su respaldo a Carabineros, pese a los videos viralizados en redes donde se ve a efectivos policiales golpeando a pasajeros en carros del Metro, y disparando como ocurrió frente al hospital Barros Luco y en Estación Central donde incluso hirieron a una estudiante, como se puede ver en el registro a continuación:

Sin anuncios y sin responder preguntas de la prensa terminó la alocución de Chadwick. “Quisiera terminar estas palabras haciendo un llamado a todos nuestros compatriotas a unirnos y a trabajar juntos por el orden público. Ha llegado el momento de tomar definiciones y actuar en conjunto contra los violentistas y vándalos”, dijo, antes de cederle la palabra a su colega de Transportes.

La ministra Gloria Hutt solo intervino para informar que “vamos a mantener operaciones suspendidas” en el Metro sin aclarar cuándo se retomaría el servicio, mientras el presidente de la empresa señalaba que se abocarán a hacer el recuento de los daños.

Casi en paralelo, la empresa acababa de informar en Twitter que todas las líneas y estaciones de Metro ya estaban cerradas, mientras se multiplicaban los focos de disturbios en las afueras de estaciones como Tobalaba, Plaza Egaña, Plaza de Maipú, Baquedano e incluso frente a La Moneda, con enfrentamientos con Carabineros y barricadas en la Alameda, y el anuncio de cacerolazos.