Desde China, exfutbolista Jorge Vargas advierte al Gobierno: “El toque de queda no sirve”

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Vía Twitter: @pelotazo

El actual ayudante del DT italiano Roberto Donadoni en el Shenzen FC de China, Jorge Vargas, se encuentra actualmente en un hotel en el país asiático cumpliendo con el protocolo de cuarentena, sin embargo, entregó palabras para la actual situación que vive el país y advirtió a Chile que los toques de queda no sirven para combatir la pandemia.

En medio de su cuarentena, el retirado defensor de clubes como Universidad Católica y Livorno y de la selección nacional, aseguró al diario La Cuarta que el “toque de queda no sirve de nada, sobre todo en la noche, cuando no anda gente. Todos piensan en el tema económico y eso ya pasó”.

“Tienen que cerrar el metro y los buses. La cuarentena tiene que ser total. El país tiene que cerrar completo”, agregó el ex defensor.

Con respecto a Chile, también realizó una comparación con el país de origen del COVID-19: “En China es así. La gente ya no puede salir para nada. Si sales estás muerto. Hay que hacer un cambio de mentalidad, los chinos son disciplinados y entienden. Allá en Chile un tipo se sube a un bus a Iquique, está 32 horas y contagia a 50 personas”, enfatizó.

Situación en China

“Cuando partió el coronavirus nos fuimos dos meses a España. Todo estaba OK y tuvimos la suerte de que le renovaran la visa de turista a los jugadores, porque para toda China son 15 días. Tuvimos que volver a un punto intermedio que era Dubai, pero Emiratos Árabes cerró las fronteras y tuvimos que volver. Estamos yendo sin ningún rumbo claro”, agregó el exfutbolista quien se encuentra en la actualidad en cuarentena estricta.

“Estamos en cuarentena desde el viernes. El lunes llegó una comunicación del Gobierno para una cuarentena total. En el hotel cada uno está encerrado en su pieza”, además el exseleccionado nacional mencionó que “la situación es terrible, acá hay gente del staff que se la han muertos personas cercanas, compañeros, colegas… Y ni siquiera pudieron estar cerca para despedirlos”, mencionó.

“Uno pierde la noción del tiempo. Ahora entiendo lo que siente la gente en la cárcel. Internamente, debe morirse. Y eso que yo estoy acá en 40 metros cuadrados. No puedes abrir la ventana, no puedes tomar aire. Es una reclusión”, concluyó.