El investigador de la U. Austral, que ha desarrollado investigaciones sobre el impacto de la contaminación química en el agua, indica que es peligroso el uso de estas sustancias en grandes volúmenes al aire libre dado que “inevitablemente son arrastradas por el agua ingresando a fuentes de agua superficial, canales de regadíos o humedales. El uso masivo de estos productos, en particular el amonio cuaternario, además, podría afectar la disponibilidad (stock) de estos productos para su uso en superficies bajo techo, como hospitales y hogares, donde si son efectivos y cruciales para mantener condiciones de desinfección”.

El ecotoxicólogo de la UACh hace un llamado a las autoridades a concentrar su uso en interiores tales como recintos cerrados, pasamanos, manillas, etc, y no masivamente en calles y espacios públicos al aire libre, dado que aplicaciones en grandes volúmenes de estos componentes terminarán por causar efectos negativos en el medio ambiente, pudiendo afectar incluso el tratamiento de aguas servidas y generando resistencia bacteriana.

“En general, no es recomendable usar amonio cuaternario ni desinfectantes basados en cloro para la desinfección masiva de superficies al aire libre”, dice tajante el Dr. Ignacio Rodríguez, ecotoxicólogo, director ejecutivo del Centro de Humedales Río Cruces de la U. Austral de Chile, y Presidente del Capítulo Latinoamericano de la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental, SETAC.

Contaminación química en el agua

El investigador, que ha desarrollado investigaciones sobre el impacto de la contaminación química en el agua, indica que es peligroso el uso de estas sustancias en grandes volúmenes al aire libre dado que “inevitablemente son arrastradas por el agua ingresando a fuentes de agua superficial, canales de regadíos o humedales. El uso masivo de estos productos, en particular el amonio cuaternario, además, podría afectar la disponibilidad (stock) de estos productos para su uso en superficies bajo techo, como hospitales y hogares, donde si son efectivos y cruciales para mantener condiciones de desinfección”.

Rodriguez indicó además que estudios internacionales “han demostrado que su poca a nula efectividad en superficies al aire libre se debe a su capacidad para unirse a la materia orgánica, quedando el compuesto desinfectante inactivado en sedimentos y material particulado disuelto (agua), distribuyéndose y acumulándose en el medio ambiente. Esto genera efectos negativos en el medio ambiente, sin generar su efecto desinfectante”.

Es por ello que el experto hace un llamado a las autoridades a concentrar su uso en interiores tales como recintos cerrados, pasamanos, manillas, etc, y no masivamente en calles y espacios públicos al aire libre, dado que aplicaciones en grandes volúmenes de estos componentes terminarán por causar efectos negativos en el medio ambiente, pudiendo afectar incluso el tratamiento de aguas servidas y generando resistencia bacteriana.