Una matemática chilena fue destacada a fines de mayo por la American Mathematical Society (AMS). Se trata de Constanza Rojas-Molina, quien actualmente reside en Europa y que ha llamado la atención por sus ilustraciones, entre otros espacios, en su blog. La académica e investigadora de CY Cergy Paris Université, participa de diversas colaboraciones con colegas, principalmente de Francia, Alemania, Estados Unidos y Chile.

De esta forma, además ha podido hacer una experiencia en el tema de ciencia y género.

Rojas-Molina ya había sido destacada por la AMS en 2018, a raíz de un retrato de la iraní Maryam Mirzakhani, otra destacada colega suya y única mujer en la historia en ganar la prestigiosa Medalla Fields.

El contacto más reciente entre la chilena y la AMS ocurrió en el contexto de la celebración del Día Internacional de las Mujeres en Matemáticas, el pasado 12 de mayo.

Dicha fecha corresponde al cumpleaños de Mirzakhani. En el 2017, poco tiempo después de ganar la Medalla Fields, falleció, dejando una carrera científica brillante y una familia joven. Esta noticia trágica dio la vuelta al mundo y tuvo un impacto tremendo en la comunidad matemática. “Fue un momento muy triste, y mi reacción fue dibujar”, recordó Rojas-Molina.

La matemática chilena hizo una ilustración para recordar su trabajo de investigación, destacando su rol de investigadora, mujer, madre e inmigrante (Medio Oriente): “En estos tiempos de crisis sociales y de discriminación brutal contra los inmigrantes y las minorías, creo que es bueno recordar eso”.

Esta ilustración circuló mucho y llamó la atención de la puertorriqueña Vanessa Rivera Quiñones, quien escribió una columna para el blog de la AMS. “Ella vio la ilustración en Twitter, que resurgió a raíz de la fecha especial, luego vio mi blog y me contactó para escribir el artículo”.

Física y matemática

Esta científica admitió que se interesó por las matemáticas más bien tarde en su carrera. Siempre le interesó la ciencia en general y, de hecho, entró a la universidad para estudiar física. “Ahí descubrí las matemáticas universitarias, que son muy distintas a las matemáticas que uno aprende en el colegio, y quedé enganchada. Sentí que, si quería aprender física, necesitaba entender su lenguaje, que son las matemáticas”, contó.

Después de terminar sus estudios de pregrado, se fue a Francia, que tiene una gran tradición en matemática y, en particular, en física-matemática. Esta es el área que estudia problemas provenientes de la física usando herramientas de matemática.

Realizó un máster en la Universidad París 6 y luego un doctorado en la Universidad de Cergy-Pontoise. Tras concluirlo, se adjudicó una beca Marie Curie de la Comisión Europea para hacer su posdoctorado en Alemania, en la Universidad de Múnich (LMU) por dos años, seguido de otro posdoctorado de 2 años y medio en la Universidad de Bonn.

Luego obtuvo un cargo de profesora asistente en la Universidad de Düsseldorf, antes de volver a Francia para ser parte de un nuevo programa de pregrado internacional con énfasis en Data Science.

“Mi trayectoria académica ha sido bien movida, lo que ha sido un privilegio, pues me ha permitido aprender mucho y ver distintas realidades en universidades”, contó.

Durante su doctorado, Rojas-Molina se especializó en sistemas cuánticos desordenados, modelos para estudiar la propagación de los electrones en materiales con defectos. En particular, estudia el fenómeno de localización de Anderson, que es cuando los defectos impiden la propagación de los electrones en el material.

“Por ejemplo, si el material fuese perfecto y sin impurezas, podría permitir el paso de la corriente, o sea, la propagación de electrones. El hecho de presentar impurezas o defectos, lo convierte en un aislante, entonces la corriente ya no pasa por el material”, precisó.

Hay una teoría matemática bien establecida para estudiar este fenómeno, llamada “Teoría de operadores aleatorios”. Ese es su tema principal de investigación y le encanta a Rojas-Molina, porque combina métodos de análisis, probabilidades y física. “Desde mi doctorado hasta ahora, he estudiado diversos aspectos de los sistemas cuánticos desordenados donde se observa la localización de Anderson. También me he interesado por este fenómeno en materiales que tienen una estructura de cuasicristal, que presentan comportamientos muy interesantes, y últimamente busco investigar este fenómeno en sistemas cuánticos asociados a marchas aleatorias, incluyendo las marchas cuánticas”.

Carrera como ilustradora

Sin embargo, estas materias no son las únicas que apasionan a Constanza Rojas-Molina. Ella también tiene una devoción especial por el dibujo: “Siempre he dibujado, pero solo después de terminar mi doctorado empecé a combinar la ilustración con temas científicos y, en particular, con temas de género”.

Agregó que “el dibujo para mí es una forma de expresión y también de procesar lo que pasa a mi alrededor, para entender mi realidad y hacer una reflexión sobre ella. Entonces fue natural que combinara el dibujo con las matemáticas y con diversas problemáticas relacionadas con la vida académica, en particular, con el tema de la falta de visibilidad de las mujeres en ciencia, porque justamente era eso a lo que estaba expuesta en mi calidad de investigadora universitaria”.

Fue así que empezó el blog “The RAGE of the Blackboard”, con la intención de experimentar con la combinación de texto e ilustraciones para hacer divulgación científica y promover el trabajo de las mujeres en matemáticas. Luego, esto fue creciendo y empezó a usar más las redes sociales como Twitter e Instagram, para compartir sus ilustraciones en torno a los mismos temas.

En noviembre del 2018, creó la iniciativa #Noethember, que consistió en hacer un dibujo diario durante noviembre sobre la vida de la matemática alemana Emmy Noether. “Para mí fue un desafío personal, porque tuve que mantener el ritmo de un dibujo diario, pero también porque no sabía mucho sobre Emmy Noether. Sabía que era famosa, pero no conocía los detalles de su vida, y aprendí mucho investigando sobre ella para preparar los dibujos. En 2019 y este año, estoy participando de otro desafío de ilustración, haciendo un dibujo semanal con el hashtag #mathyear, sobre diversos temas relacionados con las matemáticas”.

Aparte de esto, ha podido hacerse una idea de lo que significa ser mujer en un mundo históricamente dominado por hombres, como es la ciencia. “Este es un tema muy complejo, que tiene muchas capas. Uno podría pensar que los problemas de género no se ven en un tema tan abstracto como las matemáticas, porque al fin y al cabo lo que importa son las ideas y las ideas no tienen género. Pero eso no es cierto”.

Explicó que, para ella, las matemáticas son hechas por personas “y las personas no somos perfectas. Todas las personas traemos nuestro bagaje cultural, nuestros prejuicios, nuestros miedos y deseos a todo lo que hacemos. Entonces, si vemos desigualdades de género en nuestra sociedad, también las vamos a ver en la sociedad científica”.

Durante su doctorado, tuvo varias colegas mujeres y nunca se preocupó mucho del tema, pero después de esa etapa se dio cuenta de que había una diferencia tremenda: “A mi alrededor, las mujeres después del doctorado se iban al sector privado o se volvían docentes, eran muy pocas las que seguían una carrera de investigación, menos aun las que conseguían puestos de planta en la universidad”.

En conferencias científicas, a menudo ella era la única mujer en la sala. Ahí empezó a notar diferencias, “microagresiones”, como las llama, comentarios y cosas que “jamás” le pasarían a un hombre.

“Empece a pensar en mi carrera y en todos esos aspectos que antes, simplemente, asumí como normales, pero que en el fondo sí tenían un impacto en mí y hacían cambiar mi forma de comportarme. Esa es una reflexión permanente y, como soy matemática y estoy formada para resolver problemas, también me pregunto qué puedo hacer, qué podemos hacer como sociedad para no excluir a las mujeres del quehacer académico”, sentenció.

En estos momentos, ella está colaborando con el Anillo Matemáticas y Género, un proyecto de gran envergadura que involucra a varias universidades chilenas y es financiado por Conicyt, que busca estudiar la experiencia de las mujeres matemáticas en Chile.

“Estoy aprendiendo mucho en el proceso. Mientras tanto, espero con mis dibujos aportar mi grano de arena a la visibilidad de las matemáticas que, a pesar de circunstancias desfavorables, hacen una contribución tremenda al desarrollo de la ciencia”, precisó Rojas-Molina.